Primera Guerra


Las operaciones contra el Imperio se desarrollaron sin grandes problemas:
los ejércitos coaligados contaban con 700.000 hombres frente a los 320.000 otomanos y la flota griega bloqueaba la península, estorbando los refuerzos otomanos.


Mientras los búlgaros se concentraban en atacar hacia Estambul y sitiaban Edirne con refuerzos serbios, los griegos ocupaban Salónica el 8 de noviembre de 1912 , a donde los búlgaros llegaban el día siguiente. En Macedonia los serbios ocupaban poblaciones más allá de la línea de máxima expansión acordada con los búlgaros, haciéndose con Prilep, Bitola y Ohrid. En el oeste, Serbia, decidida a lograr un puerto en el Mar Adriático, avanzó hacia Durrës, a pesar de ser el territorio de mayoría albanesa, y cercó Shkodër con ayuda de Montenegro. En el suroeste Grecia atacó Janina.


A comienzos de 1913 las posiciones otomanas en la península se limitaban a cuatro ciudades cercadas: Estambul, Edirne, Shkodër y Janina. Las grandes potencias intervinieron entonces para decidir la asignación de territorios mediante la imposición en mayo del Tratado de Londres, que asignaba Edirne a Bulgaria, Creta a Grecia y creaba Albania gracias a la insistencia de Italia y Austria-Hungría, que no deseaban que Serbia contase con salida al Adriático. Esta y Grecia, habiendo perdido los territorios albaneses ocupados en el conflicto, decidieron resarcirse en otro territorio.

Segunda Guerra


Serbia exigió entonces a Bulgaria extenderse más allá de lo acordado, alegando que había llevado el peso de los combates en Macedonia y había perdido su salida al mar, temiendo en realidad el poder de la nueva Bulgaria, que había logrado una salida al Mar Egeo y grandes territorios en Macedonia. Grecia, a su vez, no deseaba una Bulgaria poderosa a escasos kilómetros de Salónica. Ante la tensión creciente entre los antiguos aliados Serbia y Grecia llegaron a un pacto secreto por el que se dividían Macedonia al oeste del río Vardar, quedando el territorio al este del río para Bulgaria. Pronto Montenegro y Rumania, que anhelaba tomar el sur de la Dobruja, se unieron al acuerdo. El Imperio otomano comenzó a tratar también con los nuevos aliados.


Mientras, Bulgaria se encontraba cada vez más aislada: tras su rechazo a la mediación rusa perdió el respaldo de esta, que apoyó las pretensiones serbias, mientras los austrohúngaros trataban con Grecia y Rumania. Creyendo en su superioridad militar, Bulgaria atacó Serbia y Grecia el 29 de junio de 1913 .Pronto los aliados de estas entraron en el conflicto y el 31 de julio de 1913 Bulgaria se veía obligada a firmar el armisticio, reconociendo su derrota.


Este segundo conflicto conllevó grandes pérdidas territoriales para Bulgaria, que perdió el sur de Dobruja, concedido a Rumania y casi toda Macedonia a excepción de los territorios que rodeaban Strumica, aunque mantenía su acceso al Egeo a través de una franja de 120 kilómetros y el puerto de Dedeagatch. Serbia obtenía casi todo el norte de Macedonia, el Imperio otomano recuperaba Edirne y la Tracia oriental mientras que Grecia ocupaba Epiro con Janina y se extendía unos 75 km. al norte y este de Salónica. Montenegro y Serbia se repartían el Sandžak y se creaba Albania.

Consecuencias

Las Guerras supusieron las expulsión definitiva del Imperio otomano de la península de los Balcanes salvo en el extremo oriental de Tracia, el establecimiento de fronteras casi definitivas que perduraron salvo breves intervalos durante las Guerras Mundiales y el nacimiento de Albania como estado independiente. No resolvieron, sin embargo, las disputas territoriales entre los países balcánicos, manteniendo Bulgaria sus deseos de alcanzar las fronteras del Tratado de San Stefano y siendo los territorios de Macedonia, Tracia y Dobruja objeto de competencia.


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